Estado de Conservación del lobo de Crin y sus principales amenazas

Con este trabajo de fin de curso de Técnico en Bienestar Animal, queremos darle voz a una especie que se encuentra casi amenazada por su pérdida progresiva de hábitat así como de la falta de información y falsos mitos sobre este fabuloso animal. 

Desde siempre me ha apasionado la fauna salvaje, aunque me fascinan mayormente los mamíferos y las aves. Me gustaría poder involucrarme y fomentar el bienestar de la fauna salvaje en cautiverio. 

Tengo un grado en Biología (mención ambiental) en la Universidad Complutense de Madrid.

He realizado el curso de Técnico en Bienestar Animal y Rehabilitación de Especies Salvajes de Instintia. 

Mi experiencia con animales salvajes apenas está comenzando; he realizado prácticas en el departamento de cría de rapaces de Grefa, también he realizado prácticas en Kuna Ibérica. 

Tengo carnet de conducir B y recientemente he obtenido el nivel C1 en inglés, por lo que estoy dispuesta a enfrentarme a cualquier reto profesional. 

Andrea Pérez Benito

Resumen

El lobo de crin, el cánido más grande de Sudamérica, se encuentra casi amenazado debido a la pérdida de hábitat, interacción humana y distintas enfermedades. La expansión humana, cambio climático y actividades agrícolas reducen su área de distribución, mientras que la construcción de carreteras aumenta los atropellos. No es un objetivo común de la caza, pero por mitos, leyendas y daños al ganado hay minorías que les dan caza, acentuando su amenaza. Los patógenos transmitidos por perros domésticos, como CDV, CPV, CAV-2, CPIV, L. interrogans y D. immitis, afectan negativamente a su salud y reproducción. La conservación del lobo de crin requiere acción inmediata y apoyo generalizado. La educación ambiental ayudará a cambiar su percepción negativa, destacando su papel beneficioso para las personas y el medio ambiente. La colaboración con zoológicos contribuye a su conservación, aunque la cría en cautiverio presenta desafíos. La fragmentación del hábitat compromete la diversidad genética de las poblaciones. Para conservar al lobo de crin cabe destacar la importancia de reservas naturales, medidas para reducir accidentes automovilísticos, junto con la colaboración con los agricultores para garantizar la sostenibilidad perturbando lo menos posible al lobo de crin.

Abstract

The maned wolf, the largest canid in South America, is considered near-threatened due to habitat loss, human interaction, and various diseases. Human expansion, climate change, and agricultural activities are reducing its distribution, while road construction is increasing the risk of accidents. While not being a common hunting target, myths, legends, and livestock damage encourage some minorities to hunt them, increasing the threat. Pathogens transmitted by domestic dogs, such as CDV, CPV, CAV-2, CPIV, L. interrogans and D. immitis, have a negative impact their health and reproduction. Immediate action and widespread support are needed for maned wolf conservation. Environmental education can alter negative perceptions, emphasizing their beneficial role for both people and the environment. Collaboration with zoos contributes to conservation efforts, despite the challenges of captive breeding. Habitat fragmentation threatens genetic diversity of wild populations. Conservation strategies should prioritize natural reserves, measures to reduce road accidents, and cooperation with farmers to ensure sustainability without disturbing the maned wolf.

Tabla de contenidos

Trabajo de fin de curso

Estado de conservación del lobo de Crin y sus principales amenazas

Introducción

El lobo de crin (Chrysocyon brachyurus) es un cánido grande que posee unas extremidades particularmente largas, su cabeza tiene una forma que se asemeja a la de un zorro y orejas grandes; su pelaje es mayoritariamente rojizo, exceptuando la mitad inferior de las patas y el pelaje de la nuca que son negros, y los pabellones auriculares, la zona ventral de la cabeza y punta de la cola son blancos (Dietz, 1985).

Fig. 2. Lobo de Crin de perfil. Fuente: Ives, A. Wolf3 [Fotografía]. Encyclopedia of life.

El lobo de crin es el cánido más grande y característico de Sudamérica (Dietz, 1985), habita en Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Perú; mayoritariamente en zonas de praderas, matorral, bosques de dosel abierto y humedales (Paula & DeMatteo, 2015).

Esta especie se encuentra casi amenazada según la UICN. Sus principales amenazas son la perdida de hábitat, su relación con los humanos y el contagio por diferentes patógenos (Paula & DeMatteo, 2015). Es muy raro encontrar canidos que se encuentren amenazados, o su área de distribución es muy limitado o han acabado a si a causa del ser humano (DeMatteo, 2014); por las principales amenazas que hemos visto antes, el lobo de crin se ajusta al segundo caso. Aunque aún no está amenazado, si además de las circunstancias anteriores le sumamos escasa reproducción y poca descendencia (Dietz, 1984; DeMatteo, 2014 y Torres et al., 2013), cabe esperar que si esta situación se alarga en el tiempo los lobos de crin acabarán por ser una especie amenazada, por lo que lo ideal sería actuar para prevenirlo.

Pérdida y fragmentación del hábitat

El lobo de crin, puesto que es un mamífero grande, requiere de un hábitat igualmente extenso para vivir. Este territorio se está viendo reducido y fragmentado por diferentes factores, tales como el cambio climático (Torres et al., 2013), la expansión agrícola, ganadera (DeMatteo, 2014 y Dietz, 1984) y de distintas infraestructuras humanas (Paula & DeMatteo, 2015).

Para ver cómo el cambio climático puede alterar el área de distribución del lobo de crin es interesante conocer cuáles fueron las zonas que habitaba en el pasado, que condiciones son las que permiten o limitan la presencia de lobos de crin. En base a ello se pueden realizar predicciones de cómo van a cambiar las condiciones ambientales en los próximos años (Torres et al, 2013).

Torres et al., 2013 determina en su estudio que los factores ambientales que limitan significativamente el área de distribución potencial del lobo de crin son las precipitaciones de la estación fría y la estación cálida, así como la pendiente del terreno. El modelo que creó prevé que no va a haber lobos de crin en ambientes cuyas precipitaciones sean menores a 31mm o mayores a 237mm durante la estación fría, menores a 316mm o mayores a 1537mm durante la estación cálida, o con pendientes de más del 1,68%. Estas variables están directamente relacionadas con las condiciones que tienen que darse para que exista el tipo de hábitat que más frecuentan los lobos de crin, prados despejados que se inundan estacionalmente. Lógicamente para que un área se inunde las precipitaciones son clave, pero también lo es la inclinación del terreno, puesto que en aquellas zonas que no sean llanas el agua no se va a quedar estancada, sino que va a discurrir pendiente abajo.

Conociendo estos factores, Torres et al. 2013 realizó un modelo que mostraba el área de distribución potencial del lobo de crin en la última gran glaciación, a mediados del holoceno y una predicción del año 2050; además se comparaba con las condiciones actuales. En la Fig. 4 se muestran estos tres mapas, en los que estan representadas en color azul aquellas zonas que se mantienen estables entre la era en cuestión y la actualidad, en rojo aquellas zonas donde ya no es factible la presencia de lobo de crin, y en verde aquellas zonas donde antes no se daban las condiciones para que habitara el lobo de crin y ahora si. Los puntos amarillos y morados representan registros fósiles de lobo de crin en la última gran glaciación y a mediados del holoceno respectivamente.

área de distribución potencial del lobo de crin respecto a la actualidad

Fig. 4. Área de distribución potencial del lobo de Crin respecto a la actualidad. Fuente: Torres et al. (2013). Potential distribution maps for the Maned Wolf [Mapa]

Como vemos en la Fig. 4, con el paso de los años el área de distribución potencial se reduce en gran medida. Además, debemos tener en cuenta que el área de distribución potencial solo nos informa de las zonas en las que se dan las condiciones óptimas para que vivan los lobos de crin, pero no quiere decir que necesariamente se encuentren allí, ya sea porque no haya corredores que las conecten con las zonas donde sí que hay lobos de crin o porque esa área se encuentre monopolizada por diferentes actividades humanas (Torres et al., 2013).

Las zonas donde podemos asegurar que el lobo de crin no se va a ver afectado por las actividades humanas es en las zonas protegidas. Los puntos clave para la conservación del lobo de crin serian aquellos donde su distribución sea estable desde la última gran glaciación hasta 2050 y además coincida con zonas protegidas; y por desgracia estos puntos no cubren ni si quiera el 10% del área de distribución (Torres et al., 2013) (Fig. 5)

Imagen 5. Mapa de las áreas potencialmente estables del lobo de crin y zonas protegidas. Fuente: Torres et al. (2013). Maps of the potentially stable distribution areas for the Maned Wolf [Mapa]

Ahora que conocemos como se limita el área de distribución del lobo de crin teniendo únicamente en cuenta los factores ambientales más significativos, tenemos que añadirle el resto de las limitaciones a las que se enfrentan a causa del ser humano y que causan la fragmentación de su hábitat. En los últimos años el uso del terreno ha cambiado, siendo rápidamente sustituido por campos de cultivo y pastoreo entre otros. En la región del Cerrado (Brasil), uno de los hotspots de lobo de crin, ha transformado 2 millones de km2 en 40 años. En el caso de Brasil, establece la ley que al menos un 20% de los terrenos privados deben permanecer intactos a modo de reserva natural, lo que contribuye a que existan corredores que conecten las diferentes zonas fragmentadas del hábitat (DeMatteo, 2014).

Por lo que se ha comprobado, los lobos de crin no evitan las zonas de cultivo (Dietz, 1984 y DeMatteo, 2014), lo cual es probable que se deba a que una parte importante de su dieta son los vegetales (Dietz, 1984 y Rodrigues et al., 2007b) o a la presencia de roedores en los cultivos (DeMatteo, 2014). Aunque esto en primera instancia pueda parecer beneficioso, se ha comprobado que los campos de cultivo afectan negativamente a los lobos de crin a nivel fisiológico. Parece ser que frecuentar los cultivos y estar expuestos a los humanos que trabajan el campo les estresa, por lo que aumenta de los niveles de glucocorticoides, lo que les hace más susceptibles a contraer enfermedades, inhibe la reproducción e incluso puede causar la muerte. Además, en las hembras se reduce en gran medida los niveles de progesterona, lo que puede suprimir la reproducción, dar problemas durante la gestación y disminuir la probabilidad de supervivencia de la camada (DeMatteo, 2014).

Por último, cabe mencionar que otra de las principales causas de la fragmentación del hábitat es la construcción de diferentes caminos y carreteras. Los lobos de crin no temen a acercarse a las infraestructuras salvo que haya expresamente un humano en ellas (Dietz, 1984), pero cuando se acerca un vehículo, debido a la alta velocidad de este no tienen tiempo de reacción suficiente para evitarlo. El número de atropellos es alarmantemente alto. En Brasil los atropellos son tan numerosos que son una amenaza considerada altamente preocupante, a tal punto que podrían llegar a extinguir pequeñas poblaciones aisladas de lobo de crin. Y al igual que en Brasil, pero no de manera tan grave, se dan muchos atropellos también en Argentina y Paraguay (Paula & DeMatteo, 2015).

Relación con el ser humano

Si bien ya hemos mencionado antes que gran parte del hábitat del lobo de crin está siendo sustituido por campos de cultivo y pastos para actividad ganadera, esto no parece causar rechazo en el lobo de crin. En su estudio de 1984, Dietz comenta que contrario a lo que esperaba, el observó como los lobos de crin no parece que cambien su conducta a causa de actividades humanas como las claras o quemas. También menciona que no vio que los lobos de crin evitaran las zonas de cultivo, caminos o proximidades de casas. Sin embargo, sí que son sensibles a la presencia de humanos, en presencia de estos se esconden en matorrales o se tumban en el suelo en forma de ovillo, si los humanos se acercan los lobos de crin manifiestan piloerección y distintas vocalizaciones. Si cuando se acerca un humano el animal se encuentra en posición lo hará, girándose al menos una vez para volver a ver al humano y es muy probable que también marque los alrededores; en cambio si no se encuentra en posición de huir por estar atrapado en una trampa, lo que pudo empezar como vocalizaciones del tipo gruñido, escalará a ladridos más largos.

En cuanto a la relación de los humanos con el lobo de crin, hoy en día no es un animal que por lo general sufra la actividad cinegética por ser un recurso alimenticio ni como actividad recreativa. Aun así, hay personas que tienen una percepción negativa sobre el lobo de crin, cuyo impacto no debe ser ignorado. Hay granjeros les dan caza por el daño que causa al ganado, principalmente a las gallinas (Dietz, 1984), una de las formas más populares que tienen los granjeros para mantener a los depredadores lejos de su ganado es el uso de trampas (DeMatteo, 2014). Esta idea de que los lobos de crin se alimentan en gran medida de gallinas es errónea, muchas personas desde el desconocimiento asocian al lobo de crin con el lobo común (Canis lupus) y asumen que tiene sus mismos hábitos alimenticios (DeMatteo, 2014), por lo que se acaban exagerando las ocasiones en que algún lobo de crin se ha alimentado de animales de granja (Rodrigues et al., 2007b).

También existen mitos o leyendas sobre diferentes propiedades medicinales o poderes místicos que tienen los lobos de crin, lo cual incita a su caza debido a la tradición y cultura. Se cree que si le sacas el ojo derecho a un ejemplar vivo, esto aumenta la actividad sexual de su portador cuando vuelva a liberar al animal; los caninos de los lobos de crin, si se atan a la nuca de un niño se supone que le va a curar o prevenir problemas dentales; conseguir un pedazo de piel y atarla en el cinturón elimina los problemas de riñón o de espalda; hacer infusiones con sus heces cura la tos crónica; si se ha sido víctima de una serpiente cuya picadura es letal, si ingieres dos pedazos de corazón de un lobo de crin recién matado, protege al individuo de la picadura (Dietz, 1984); y oír el “llanto” de un lobo de crin durante la noche es indicativo de que se avecinan cambios de tiempo (DeMatteo, 2014).

Patógenos

La última de las mayores amenazas del lobo de crin son los problemas de salud derivados de los patógenos. Se ha comprobado que los perros domésticos actúan como reservorio y vector de transmisión de muchos patógenos que afectan a los cánidos salvajes, entre ellos al lobo de crin (DeMatteo, 2014; Curi et al., 2012 y Orozco et al., 2014). Como consecuencia se dan infecciones multisistémicas, aumenta la mortalidad, disminuye la tasa de natalidad… (Curi et al., 2012).

Hay muchos lobos de crin que habitan en las cercanías de granjas (Dietz, 1984 y Curi et al., 2012), y se dan varios casos de granjeros que únicamente vacunan a sus perros frente a la rabia y no otras enfermedades. Curi et al., 2012 determina que tanto perros como lobos de crin poseían anticuerpos frente a CDV (Canine Distemper Virus), CAV-2 (Canine Adenovirus Type 2), CPV (Canine Parvovirus) y CPIV (Canine Parainfluenza Virus) y Orozco et al., 2014 además de las anteriores también encontró en los lobos de crin Leptospira interrogans y Dirofilaria immitis. CDV y CPV afectan a la descendencia de los lobos de crin, causando la muerte de muchos cachorros (Curi et al., 2012).

A continuación, vamos a ver en más detalle cuales son los efectos de los patógenos anteriormente mencionados:

· CDV: Conductualmente causa apatía, perdida de la timidez y desorientación (Kličková et al., 2022). Durante la primera fase vírica (7-10 días tras la infección) produce inmunodepresión, lo que puede derivar en fiebre, anorexia y síntomas respiratorios leves. Durante la segunda fase vírica (10-20 días tras la infección) llega en mayor medida al tracto gastrointestinal, al sistema nervioso central y a la piel; puede provocar diarrea hemorrágica y la muerte. Otros síntomas comunes son conjuntivitis acompañada de tos seca, que progresivamente se va tornando en tos productiva. En hembras gestantes puede causar el aborto, el nacimiento de cachorros muerto o de cachorros débiles. En recién nacidos causa fallo cardíaco en menos de 3 semanas (James et al., 2011).

· CAV-2: Provoca fiebre, secreciones nasales, tos y pérdida de peso. Además, causa neumonía acompañada de necrosis del epitelio alveolar y de los bronquiolos, edema, bronquitis y bronquiolitis. Por lo general es una infección leve, pero si se combina con otras infecciones bacterianas o víricas pueden complicarse los síntomas (López et al., 2017).

· CPV: Hay tipo 1 y tipo 2. El CPV-1 causa en cachorros la inflamación del intestino delgado, neumonitis, miocarditis e inflamación de los nódulos linfáticos; además de producir diarrea, vómitos, dificultad respiratoria y llanto continuo. En hembras puede ocasionar que no se de la fecundación, muerte del feto o aborto. El CPV-2 causa también una infección gastrointestinal. Durante los primeros días de infección, CPV-2 se replica en la faringe y los órganos linfoides, y tras 4 días se extiende al resto del cuerpo. Es común que los infectados presenten anorexia, depresión, vómitos, deshidratación, fiebre y diarrea hemorrágica (James et al., 2011).

· CPIV: Infecta la parte superior de las vías respiratorias, aunque también puede llegar a aparecer en pulmones, riñones, bazo e hígado. Causa traqueobronquitis infecciosa canina. Por lo general el CPIV no suele tener síntomas notorios, salvo que a la vez el hospedador este siendo infectado por otro patógeno (Posuwan et al., 2010).

· L. interrogans: Es una bacteria espiroqueta causante de la enfermedad leptospirosis. La leptospirosis es de las enfermedades zoonóticas más extendidas por el mundo (Desvars et al., 2010 y Moreno-Beas et al., 2015) y se puede considerar que todas las especies de mamíferos son susceptibles a su infección (Moreno-Beas et al., 2015). El tipo de infección que causa va a depender del serotipo de la bacteria (Moreno-Beas et al., 2015) y esta posee más de 260 serotipos diferentes (Desvars et al., 2010). Por lo general el contagio sucede por contacto directo o indirecto con la orina o tejidos infectados del animal hospedador (Moreno-Beas et al., 2015). A continuación, el animal infectado puede convertirse en un portador crónico de L. interrogans, manteniéndola en sus túbulos renales donde, con el paso de la orina acabaran dispersando las bacterias (Desvars et al., 2010 y Moreno-Beas et al., 2015).

· D. immitis: Es un nemátodo parásito, que oscila entre los 15 y 30 cm de largo. Se asientan en las arterias pulmonares. Si hay muchos, pueden llegar a encontrarse dentro del corazón, en el ventrículo y aurícula derecha y otros vasos sanguíneos. Su ciclo de vida consiste en que la hembra madura produce microfilarias, se transportan libremente por la sangre, cuando los mosquitos se alimentan del hospedador se infectan, la larva se desarrolla dentro del mosquito, cuando este se alimenta de nuevo, la larva es depositada en la piel y desde allí se traslada a través del tejido conectivo hasta alcanzar el sistema circulatorio, cuando llega a la arteria pulmonar, la larva se detiene, madura, y el ciclo vuelve a empezar. Hay casos de hospedadores asintomáticos, pero por lo general causa tos, pérdida de peso e intolerancia al ejercicio (Datz, 2011). También puede causar arteritis crónica, lo que causa hipertensión pulmonar, puede ocasionar trombosis en la arteria pulmonar, neumonía granulomatosa intersticial, fibrosis pulmonar intersticial, fallo del lado derecho del corazón… Las larvas y huevos pueden causar daños alveolares, engrosando sus paredes. (López et al., 2017)

Conservación del Lobo de Crin

Por todos los puntos tratados anteriormente, podemos afirmar que se tiene que tomar acción para conservar al lobo de crin. Para que la conservación tenga éxito se depende en gran medida del apoyo de las personas. Si bien la gran mayoría de las personas van a apoyar las medidas de conservación, también hay que centrarse en las minorías que tienen una percepción negativa del lobo de crin. Para ello hay que realizar una buena educación ambiental que desmienta las creencias populares que circulan sobre el lobo de crin, como las que hay sobre sus hábitos alimenticios; que muestre cuál es su estado de conservación actual, aclarando cuales son las principales amenazas a las que se enfrenta y destacar los aspectos positivos que tiene el lobo de crin tanto para los ciudadanos como para el medio ambiente (DeMatteo et al., 2014). Por ejemplo, el lobo de crin se considera una especie bandera que puede causar atracción turística (DeMatteo et al., 2014) y juega un papel fundamental en el ecosistema como dispersor de semillas (DeMatteo et al., 2014 y Rodrigues et al., 2007)

Actualmente existen muchos zoológicos alrededor del mundo que contribuyen a la conservación del lobo de crin, permitiendo aprender mucho mas sobre su biología, reproducción y salud (DeMatteo et al., 2014). Aun así, se han atravesado dificultades a la hora de criar lobos de crin en cautiverio, dándose muchos casos de incompetencia parental que terminan por resultar en la muerte de los cachorros. Se han hechos estudios implementando enriquecimiento ambiental, como esconder ratones muertos en las instalaciones, que demuestran que aumenta las conductas exploratorias y se cree que podría llegar a tener también un impacto positivo en el éxito reproductor de la especie, aunque para ello se necesita realizar un estudio de este aspecto concreto (Cummings et al., 2007).

El intercambio de ejemplares entre distintos programas de cría se ve dificultado por las regulaciones y medidas burocráticas de los diferentes países, sobre todo aquellas que se refieren al transporte y requerimientos veterinarios de estos. Pero esto no ha impedido que entre los ejemplares cautivos se haya conseguido una gran variabilidad genética que puede llegar a ser una herramienta interesante para repoblar en un futuro y mantener una buena salud genética (DeMatteo et al., 2014).

Hemos comentado anteriormente la amenaza que supone la fragmentación del hábitat, pero no hemos mencionado que esta fragmentación puede causar la división de distintas poblaciones en varias subpoblaciones (DeMatteo et al., 2014), y cuanto menores son los grupos más probable es que se de reproducción endogámica, que se pierda variabilidad genética y en consecuencia los individuos se vuelvan mucho más vulnerables a cualquier cambio ambiental.

Para la conservación del lobo de crin también van a jugar un papel fundamental las reservas naturales. Como el lobo de crin tiene unos requerimientos altos en cuanto a la extensión de su territorio, sería interesante que aquellas reservas que sean pequeñas lleven a cabo algún tipo de gestión a nivel de metapobación, intercambiando individuos de vez en cuando para mantener la variabilidad genética (DeMatteo et al., 2014) y que no se den los efectos que causaba la fragmentación del hábitat. También, es fundamental reducir el numero de accidentes automovilísticos, reduciendo los límites de velocidad, colocando señales de tráfico, crear pasos para la fauna por encima o por debajo de las carreteras… Además de que hace falta colaborar con los agricultores para poder llegar a un acuerdo que maximice la sostenibilidad de los cultivos y perturbe lo menos posible a los lobos de crin (DeMatteo et al., 2014).

Bibliografía

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